Passivhaus para conseguir edificios de consumo de energía casi nula

Esta mañana he asistido al Congreso de Edificios de Energía Casi Nula, un foro de reflexión que en su primera edición ha analizado las consecuencias que tendrá para el sector inmobiliario la adopción de la Directiva 2020/31/UE relativa a la eficiencia energética de los edificios. Y es que a partir de 2020 todos los edificios nuevos deberán ser de consumo de energía casi nulo.

Una de las comunicaciones que mejor han resumido la necesidad de adoptar medidas energéticas tendentes a la consecución de este objetivo es la que ha tenido por objeto el estudio del Estándar Passivhaus para la mejora de una vivienda existente, una ponencia a cargo del arquitecto Carlos M. Davó Jiménez.

Si acudimos a la definición que nos da la Wikipedia de Passivhaus vemos que únicamente lo describe como la acción de levantar construcciones que cuenten con gran aislamiento térmico, un riguroso control de infiltraciones, y una máxima calidad del aire interior, además de aprovechar la energía del sol para una mejor climatización, reduciendo el consumo energético del orden del 70% (sobre las construcciones convencionales). Pero es mucho más.

El representante de la Universidad de Huelva-Ecoholística Carlos M. Dalvó ha desgranado la viabilidad técnica y económica del estándar Passivhaus para una vivienda unifamiliar pareada construida en Granada en 2000, de más de 180 metros cuadrados distribuidos en tres plantas y altos costes energéticos.

Tomando el supuesto de levantar la casa como nueva planta, el arquitecto ha analizado el sobrecoste del estándar Passivhaus, diferente para todos los países europeos en función de su clima. Por ejemplo, en el caso de Granada, el incremento en el coste llega al 3,35%, unos 24 euros/metro cuadrado. En este caso en concreto, y con los datos de la Sociedad de Tasación del año 2011, para las capitales de provincia de 2.419 euros por metro cuadrado, supondría un coste total de la vivienda de 435.420 euros. Según el ponente, hacerla Passivhaus (mejora en aislamientos, carpinterías, protectores solares, diseños para la ventilación natural, recuperador de calor de altas prestaciones, eliminación de puentes térmicos, etc.), tendría un sobrecoste de 14.500 euros.

Pese al incremento económico, el estudio arroja que a partir del octavo año y sobre todo transcurridos los diez primeros, los costes acumulados (costes de construcción más costes energéticos) de la vivienda levantada bajo esta medida energética son ya más bajos que la construida con el estándar convencional.

En España, solo dos viviendas se han construido siguiendo el estándar Passivhaus, una solución con enorme potencial, que requiere de personal cualificado y formado en la materia dando pie a nuevas oportunidades de empleo en el sector de la construcción. La viabilidad económica también es evidente, pero sobre todo el desarrollo sostenible que se obtiene en su conjunto. Y es ahí donde la pobreza energética tiene la batalla ganada.

El ambiente sonoro de la comunidad, a pie de calle

El próximo 25 de abril se celebra a nivel mundial el Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido, con el propósito de promover el cuidado del ambiente acústico, la conservación de la audición y la concienciación sobre las molestias y daños que generan los ruidos.
Las actividades relacionadas con el Día Internacional sin Ruido en España están organizadas desde hace años por la Sociedad Española de Acústica (SEA) con la colaboración de diferentes organismos públicos y entidades privadas.

Según un reciente estudio presentado por el Grupo CPP (protección y asistencia legal) uno de cada tres encuestados (28%) afirma que el ruido es la principal causa del conflicto con sus vecinos. Y dentro de las molestias más habituales destaca la causada por música demasiado alta, siendo los madrileños (27%) y valencianos (25%) los que acumulan más casos de este tipo y los asturianos (5%) y gallegos (9%) quienes menos.

Atendiendo a la tipología de vivienda, quienes más sufren la música alta son los que viven en un bajo, le ocurre a uno de cada cinco (24%), seguidos de los inquilinos de un piso (22%), un adosado (16%) y un chalet independiente (8%).

Conviene destacar que muchas  quejas de propietarios de pisos bajo o primeros están fundamentadas en los ruidos procedentes de bares o restaurantes ubicados en el edificio. Una situación que se vuelve si cabe más tensa cuando llega el buen tiempo y los negocios de restauración montan las terrazas.

Ahora bien, para afrontar este problema, es importante que el propietario ponga en conocimiento del presidente de la comunidad estas actividades molestas.

En principio y para determinar la responsabilidad del local, es importante que la comunidad presente un informe técnico que verifique que las mediciones realizadas a través de un sonómetro sobrepasan los niveles permitidos por la normativa municipal existente en materia de prevención del medio ambiente urbano. De no superar los decibelios, los ruidos pueden deberse a un defecto en los elementos estructurales, como pueda ser la cámara de aislamiento. De ahí que sea muy importante conocer el origen del problema para iniciar las acciones pertinentes y poder depurar responsabilidades.

 

Las comunidades de vecinos, también llamadas a declarar

La Ley General Tributaria considera a las comunidades de propietarios como  entidades en atribución de rentas. Y aunque, por lo general, no realizan actividades empresariales ni profesionales (por lo que no tienen obligaciones tributarias periódicas), sí se les atribuye la condición de obligados tributarios porque pagan rendimientos profesionales o de trabajo (portero, conserje, administrador, empresa de limpieza, etc.) por los que han de retener e ingresar en Hacienda.

Ahora bien, “la ley considera que el arrendamiento de bienes no estáexento del impuesto, es decir, el alquiler de locales propiedad de la comunidad o cualquier otro bien, es una actividad empresarial, por lo que en este caso habría que tributar por IVA”, asegura Nadia Mesa Del Castillo, asesora fiscal del Colegio Profesional de Administradores de Fincas de Madrid y abogada de Iudicam Abogados.

Por poner unos ejemplos prácticos, por el alquiler de azoteas para antenas de telefonía móvil o de fachadas para la colocación de lonas publicitarias o, incluso, de un local, la comunidad de propietarios ingresa las cuantías con el IVA que luego habrá de liquidar trimestralmente.

Las cuotas de IVA soportado que la comunidad se puede deducir son únicamente las relacionadas directamente con la obtención de los ingresos como por ejemplo obras de adecuación para la instalación de la antena o mantenimiento de las instalaciones o reparaciones del local alquilado, en caso de que todo ello fuera a cargo de la comunidad de propietarios.

En estos supuestos habituales de alquiler, Hacienda considera que esta actividad produce “Rendimientos de capital inmobiliario”, en lugar de considerarlo “Rendimientos de Actividades Económicas”.

La diferencia estriba en que, en el segundo supuesto las exigencias formales tributarias son mayores: presentar declaraciones trimestrales no sólo de IVA, sino también de IRPF, retenciones, llevar una contabilidad ajustada al código de comercio, etc. En este caso, para considerarse actividad económica en lugar de un simple rendimiento de capital inmobiliario hay que tener un local afecto a la actividad de alquileres y una persona contratada a tiempo completo.

Mientras, en el primer supuesto, a la comunidad le basta con liquidar trimestralmente el IVA y presentar anualmente el modelo 184 de atribución de rentas superiores a 3.000 euros anuales. Este modelo comprende las rentas (referentes a IRPF) a atribuir a cada uno de los propietarios porque no debemos olvidar que las comunidades de propietarios no tienen personalidad jurídica a efectos fiscales para computar las rentas derivadas del arrendamiento como un ingreso. Es decir, es cada propietario con arreglo a su coeficiente, y no la comunidad como tal, el que realmente recibe en esa proporción un ingreso que deberá declarar a Hacienda en su declaración de la renta. Igualmente, si el arrendamiento decidido lo es para un uso diferente al de vivienda, el mismo estará gravado por el IVA, lo que significa que la comunidad en sí (para este impuesto sí es un obligado tributario como tal) deberá de declarar también este impuesto.

Llegan las lluvias… y las humedades

Las lluvias han hecho acto de presencia, y con ellas pronto aparecerá uno de los problemas que más conflictos provoca en las comunidades de propietarios: las humedades, que se manifiestan principalmente en las plantas altas o áticos, bajas o pisos bajos y sótanos o garajes.

Existen diferentes tipos de humedades: por capilaridad (provenientes del suelo) o por condensación (por un defecto en la cámara de aire) que afecta directamente al interior de las viviendas. No obviemos las humedades provocadas por averías en las cañerías o uso incorrecto de las instalaciones.

Para aclarar algunas de las cuestiones referentes a este problema, damos respuesta a tres preguntas tipo que pueden orientar al lector. Mi compañera Patricia Briones, abogada y adjunta a la Asesoría Jurídico-Técnica del Colegio Profesional de Administradores de Fincas de Madrid, aporta la solución legal.

Soy propietario de un ático con terraza de uso privativo. Debido a las continuas lluvias, en el piso de abajo han aparecido humedades en el techo. ¿Quién debe correr con los gastos de las reparaciones?

Según el artículo 396 del Código Civil, tanto las terrazas como las cubiertas tienen la consideración de elementos comunes del edificio así como los elementos estructurales, dentro de los cuales se encuentran incluidos la capa de impermeabilización o tela asfáltica.

Estos elementos no dejan de ser comunes por el hecho de que usted por la ubicación de su vivienda tenga atribuido su uso privativo. En consecuencia, el mantenimiento ordinario de la terraza-cubierta le corresponde a usted por hacer hace uso de la misma.

No obstante, para saber cuál es el origen de las humedades, es necesario el informe de un técnico. Si las filtraciones son causadas por un problema en la capa de impermeabilización o tela asfáltica, le corresponderá la reparación a la comunidad de propietarios como obras de conservación y mantenimiento del edificio tal y como establece el artículo 10.1 de la Ley de Propiedad Horizontal. Ahora bien, si las humedades han surgido por un mal uso o mantenimiento del suelo de la terraza, usted deberá costear las reparaciones necesarias.

Nuestra comunidad de vecinos está compuesta de ocho viviendas. Se trata de un edificio relativamente nuevo, cinco años, que presenta filtraciones desde la terraza y la fachada al interior de las viviendas. ¿Nos gustaría saber si el seguro o garantía decenal del constructor cubre estas filtraciones?

El artículo 17 de la Ley de Ordenación de la Edificación establece los plazos de garantía de las obras o construcciones desde su puesta a disposición.

La doctrina jurisprudencial no es uniforme al establecer en este tipo de casos el plazo existente, pues dependerá de si las filtraciones afectan o no a los elementos estructurales del edificio: si es así será de 10 años, en caso contrario será de tres.

Vivo en un dúplex y tengo problemas con una de las ventanas de tejado, pues cuando llueve entra bastante agua. Además, dos de las habitaciones presentan humedades por condensación. En este caso, ¿quién debe asumir el coste de los arreglos?

Si la ventana estaba construida de origen, al ser un elemento de cerramiento, tiene la consideración de elemento común del edificio según establece el artículo 396 del Código Civil. En este caso, al igual que ocurre con los problemas de condensación que presentan las habitaciones, la comunidad estará obligada a ejecutar las obras necesarias para garantizar la habitabilidad de la vivienda (artículo 10.1 de la Ley de Propiedad Horizontal), salvo que los daños o posibles obras realizadas con posterioridad a la entrega del inmueble sean imputables a usted como propietaria.

En mi casa han aparecido humedades en el suelo. Creo que están causadas por la rotura de una tubería que va a parar a la bajante general del edificio. ¿Quién es el responsable de la reparación de esta fuga de agua?

Para saber el origen del daño y, en consecuencia, quién está obligado a pagar, será necesario el informe de un técnico.

Según dispone el artículo 396 del Código Civil, las canalizaciones son generales hasta la entrada en el espacio privativo de la vivienda. Por lo tanto, si las humedades tienen su origen en un defecto en la parte comunitaria de la tubería, le corresponderá la reparación a la comunidad de propietarios. En caso contrario, esto es, si el daño procede de la parte privativa de la tubería, la reparación deberá sufragarla usted como propietario/a.

¿Qué es la pobreza energética?

 La rehabilitación energética ya es la nueva oportunidad de negocio del sector inmobiliario. Pero mientras se articulan las medidas necesarias para el fomento de esta actividad, sigue creciendo con fuerza uno de los problemas más acuciantes de la realidad socioeconómica actual: la pobreza energética.

 Se trata de una situación que sufren cientos de miles de hogares españoles que se encuentran incapaces de pagar una cantidad de la energía suficiente para satisfacer las necesidades domésticas o que, aun pudiendo, destinan más del 10% de los ingresos anuales a este fin o no pueden mantener su vivienda a una temperatura adecuada en los meses más fríos.

 La Asociación de Ciencias Ambientales (ACA) ha presentado un Estudio que analiza pormenorizadamente las tasas de pobreza energética existentes en España y sus Comunidades Autónomas.

  Según el indicador de gasto en energía e ingreso anual de hogar basado en la Encuesta de Presupuestos Familiares, las Comunidades Autónomas del interior y norte peninsular (Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, La Rioja, Navarra o Aragón) son las que presentan tasas más elevadas de pobreza energética. Un dato que a priori puede no sorprender si tenemos en cuenta que hablamos de las regiones más frías y que, por tanto, es en donde más cuesta mantener la vivienda a una temperatura adecuada. Pero si acudimos a otra fuente, la Encuesta de Condiciones de Vida, veremos que las regiones más afectadas son, por este orden, Canarias, Murcia, Galicia, Andalucía, Extremadura e Islas Baleares. En su mayoría Comunidades de clima templado, que cuentan con viviendas mal aisladas o no suficientemente preparadas con sistemas de calefacción para combatir los meses de frío.

 Esta desigualdad también se observa en las ayudas aprobadas por las Administraciones para paliar esta situación. Así, por ejemplo, la tarifa o bono social (duración prevista hasta final de 2012), que se aplica a clientes domésticos con una potencia contratada inferior a 3 KW, pensionistas con prestaciones mínimas, familias numerosas y hogares en los que todos sus integrantes se encuentran en situación de desempleo, únicamente subvenciona el consumo de electricidad.

 Es decir, en términos de eficiencia sólo podrían optar a esta ayuda las viviendas dotadas de calefacción eléctrica, y no así las que todavía usan butano, que por otra parte es la fuente energética más utilizada (26%), por detrás del gas natural (40%) pero por delante de la electricidad (22%). Como apunta el estudio, los hogares que se benefician del bono social no siempre son los más vulnerables ni están en pobreza energética.

 Erradicar la pobreza energética es el reto, porque sólo así evitaremos que el frío provoque la muerte prematura de entre 2.300 y 9.300 personas, según datos aportados por el estudio.

¿Cómo afecta la sequía a los edificios?

Si normalmente vemos cómo las humedades y filtraciones provocadas por las fuertes precipitaciones dejan estragos en las comunidades de propietarios, el largo periodo de sequía como el que estamos atravesando también puede afectar a los edificios residenciales o de oficinas.

Como cualquier otro tipo de maquinaria,  las bombas de aguas residuales y evacuación de aguas de niveles freáticos en sótanos y garajes, requieren un mantenimiento específico para garantizar su correcto funcionamiento en los momentos en que sea necesario o urgente evacuar agua. En periodos prolongados sin uso, como las temporadas de sequía intensas, algunos problemas relacionados con las instalaciones se pueden acentuar. Fernando Castrejón, director del departamento técnico de la empresa especializada Bombelec, nos resume los más importantes:

- Malos olores en sótanos y garajes: debido a la falta de precipitaciones, en los pozos de bombeo se quedan almacenados durante largos periodos aguas contaminadas sin tratar que desprenden olores, además al evaporarse el agua de los botes sifónicos de desagües y alcantarillas de zonas comunes estos olores encuentran una salida al exterior de la red de saneamiento ocasionando incomodidad a los usuarios de las viviendas.

- Obstrucciones de redes de saneamiento: aunque es un problema típico del otoño,  con la caída de las hojas se puede producir la obstrucción de alcantarillas y tuberías. En el periodo de sequía estas hojas se han estado acumulando en la red de saneamiento junto con otros elementos (arena, lodos, papeles, bolsas, etc.). Aunque en un periodo normal son fácilmente eliminados, su concentración a lo largo de una temporada tan prolongada puede suponer un importante problema, obstruyendo tuberías e incluso bombas y válvulas de retención.

- Deterioro de las bombas: en instalaciones con bombas pequeñas y que no han tenido un correcto mantenimiento (no se ha procedido a la limpieza de los pozos regularmente), el lodo acumulado junto con otros desechos vegetales se han podido compactar y secar alrededor de las bombas, de tal manera que al ponerse en marcha con la lluvia o la entrada de agua sufrirán daños de consideración pudiendo llegar a destruirse el motor si el eje de la bomba queda total o parcialmente bloqueado.

- Válvulas de retención bloqueadas: las válvulas de retención de las instalaciones pueden haberse quedado bloqueadas por la falta de uso. Una válvula de retención que no abre totalmente puede producir además de daños en las bombas por falta de refrigeración del motor (las bombas sumergibles de aguas residuales o drenaje se refrigeran con el agua que circula por ellas), averías de roturas en tuberías. También si una válvula de retención no cierra bien produce un problema de recirculación a través de la instalación con el consiguiente mayor consumo eléctrico de la misma e incluso el deterioro de la bomba si no se soluciona.

- Monóxido de carbono y gases nocivos: durante los periodos prolongados de sequía el agua estancada en los pozos de bombeo de aguas residuales o freáticas puede producir gases nocivos como el monóxido de carbono, metano, etc., que en ocasiones provoca accidentes de extrema consideración si no se toman las debidas precauciones de seguridad en las operaciones de reparación o mantenimiento en pozos y galerías de saneamiento.

Otro problema que podemos asociar a las instalaciones es la aparición de ratas e insectos en lugares donde antes no existían debido a su fácil paso a través de canalizaciones secas. Además, el calor favorece su reproducción. También  las ratas pueden morder cables y deteriorar o destruir las bombas de la instalación.

 

 

Cómo reutilizar las aguas grises para impulsar el ahorro energético

Hoy se celebra el Día Mundial de la Eficiencia Energética, una fecha propicia para reflexionar sobre uno de los recursos naturales más importantes que existen: el agua. 

No podemos obviar que su uso racional revierte sobre el ahorro energético y económico de un hogar, pese a que su coste es en ocasiones minimizado por su irrelevancia sobre otros gastos (luz, calefacción, etc.).

Una de las medidas más eficaces de ahorro de agua es el reciclaje. En épocas de sequía el agua de lluvia se convierte en todo un lujo, que es posible almacenar para su posterior uso, por ejemplo para riego de jardines o llenado de piscinas. Aunque el reciclaje de aguas pluviales es el más sencillo, la recuperación de aguas grises (provienen de las duchas, baños y lavabos) en la vivienda es la que permite un mayor ahorro en el consumo doméstico.

Según el arquitecto Luis de Pereda, director de proyectos de Eneres, “el principal consumo de agua en Madrid proviene del uso residencial que supone un 60%, siendo la producción de agua gris en una vivienda de 45 litros diarios por persona aproximadamente”.

Los sistemas de reutilización de aguas grises pueden suponer un ahorro superior al 30% de agua potable. En la actualidad, la tecnología que hace viable la implantación de estos sistemas existe y es aplicable. “Y, sin embargo, España todavía no ha creado un marco normativo favorable que favorezca e impulse el desarrollado de estas instalaciones”, señala De Pereda. Si hablamos de cifras, el coste de la instalación de un sistema de reutilización de aguas grises mediante la conexión de los desagües de lavabos y bañeras a un circuito hidráulico en una vivienda de cuatro miembros ronda los 1.100 euros. Una cantidad muy por debajo de los beneficios que reportará a la economía familiar.

“Construyamos nuestra seguridad bloque a bloque”

Son todavía pocas las campañas que sobre prevención de incendios se realizan en comunidades de vecinos. Sin embargo, existen iniciativas de éxito promovidas por  los Ayuntamientos de Alcorcón (Madrid) y de Los Palacios y Villafranca (Sevilla), que facilitan a las comunidades que así lo solicitan normas básicas para prevenir incendios e incluso imparten cursillos de formación.

Bajo el lema “Construyamos nuestra seguridad bloque a bloque”, los Servicios de Emergencias Municipales de Los Palacios y Villafranca han puesto en marcha una campaña informativa en la que las comunidades de propietarios reciben formación sobre prevención de incendios y emergencias ofrecida por miembros del Cuerpo de Emergencias, Protección Civil y Bomberos. Como nos cuenta la dotación de Bomberos Los Palacios, la aceptación de este tipo de campaña en comunidades, pionera en la provincia de Sevilla, “está siendo muy positiva”. Además de los cursillos de unas dos horas de duración en los que los técnicos imparten a los vecinos primeros auxilios, medidas de protección familiar, características y usos de los extintores y evacuación del edificio en caso de incendio, “tenemos pendiente ofrecer unas jornadas en un bloque de pisos muy sensibilizados con los incendios ya que el pasado año sufrieron uno en el suyo”, añaden.

También el Ayuntamiento de Alcorcón, a través del Servicio de Extinción de Incendios (SEI) –Área de Prevención-, ha iniciado un programa de inspecciones en las comunidades de propietarios. El objetivo de este programa es, por un lado, dar a conocer a los bomberos las peculiaridades y los riesgos de su zona de actuación, y por otro,  crear una cultura de la prevención entre los ciudadanos que reduzcan las posibilidades de aparición de incendios y limiten las consecuencias de los mismos.

Este programa evalúa, entre otros aspectos, los condicionantes externos, como son la accesibilidad de vehículos del SEI en todas las calles del municipio, estableciendo el itinerario más rápido de llegada, la localización de los diferentes números y la accesibilidad de sus portales, o la comprobación de la red de hidrantes (sistemas de abastecimiento de agua contra incendios).

Asimismo, el SEI realiza una inspección visual de las instalaciones de protección contra incendios de los inmuebles, en especial de los edificios en altura. Para ello estudian la localización de extintores, comprobación de bocas de incendio equipadas, grupos de presión, señalización de emergencia, etc. En los edificios dotados de instalación de columna seca se comprueba el estado de la misma, realizándose la prueba de presión correspondiente. Por su especial importancia, también el SEI realiza una  revisión de los aparcamientos subterráneos, comprobando sus instalaciones de protección contra incendios. Toda la información obtenida se incorpora en fichas y bases de datos.

Pero no podemos dejar a un lado la campaña de concienciación y divulgación ciudadana realizada por el Ayuntamiento de Alcorcón. A este respecto, se distribuye en las comunidades de vecinos  un cartel informativo que recoge las pautas básicas de autoprotección que deben seguirse ante la aparición de un incendio. Con esto se intenta que los residentes en las viviendas tomen las medidas de seguridad necesarias hasta la llegada de los bomberos y faciliten su actuación.

Según la Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios (Tecnifuego-Aespi), las campañas de prevención de incendios (incluyendo simulacros y evacuación) se deberían de realizar al menos una vez al año en las comunidades de propietarios.

 

 

Llegan los sistemas de consumos reales de calefacción en viviendas

La contabilización individual de costes de calefacción en instalaciones centralizadas mediante repartidores o dispositivos electrónicos instalados en cada radiador se utilizan  desde hace más de 80 años en países europeos. Se cifra en 100 millones los dispositivos instalados en más 30 millones de viviendas en toda Europa.

Sin embargo y pese a que es una forma sencilla, barata y rigurosa de garantizar que cada vecino pague por la calefacción que realmente consume, esta forma de reparto todavía no es de obligado cumplimiento en España. Actualmente, se está debatiendo una propuesta de Directiva de Parlamento Europeo y del Consejo sobre Eficiencia Energética, que recoge en su último borrador, en el artículo 8, la obligación de instalar en los edificios que no dispongan de ellos, contadores individuales de consumo o repartidores de costes de calefacción antes del 1 de enero de 2015 para medir el consumo de calefacción de cada vivienda.

Según estudios realizados por la Asociación Europea de Repartidores de Costes de Calefacción (EVVE), la Asociación Española de Repartidores de Costes de Calefacción (AERCCA), y según recomendaciones del IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético), el ahorro energético que se obtiene en una instalación de calefacción central, en el que se ha dotado a cada vivienda de un sistema de reparto de consumos, puede llegar a ser de hasta un 30%. En España, datos concretos de ahorros obtenidos en edificios de viviendas en las que se ha instalado este sistema de reparto, la media de ahorro energético obtenido ha alcanzado un 23%, según estudios realizados por la empresa gestora del sistema en cinco edificios.

Ya sea mediante el empleo de contadores de energía o calorímetros para una distribución de la calefacción realizada en anillo, es decir, con un único punto de entrada y de salida para cada vivienda (exigido para toda edificación nueva por el RITE – RD 1027/2007) o con la distribución de la calefacción dispuesta por columnas, de las que en España existen aproximadamente 1,1 millones de viviendas,  “los repartidores de costes de calefacción son la única alternativa que, siendo rigurosa desde el punto de vista técnico y muy conveniente desde el punto de vista económico, permite repartir los costes de un sistema de calefacción central entre las viviendas, para que cada uno de los vecino pague según lo que realmente consume”, asegura Ignacio Abati, presidente de AERCCA (Asociación Española de Repartidores de Costes de Calefacción).

Consumo energético residencial en España: Calefacción y ACS

El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía en España (IDAE) ha presentado un riguroso estudio en el que analiza el consumo de energía de los más de 17 millones de viviendas de España, tanto por usos y fuentes energéticas, como por las características de su equipamiento.

Promovido y financiado por Eurostat (la agencia estadística de la CE) el trabajo, que ha durado 18 meses, ha sido uno de los más significativos de Europa, con particularidades específicas, como es la valoración sobre el uso de calefacción y ACS (Calefacción y Agua Caliente Sanitaria), objeto de este post.

Este estudio arroja, entre otros datos, que los servicios de calefacción centralizados y ACS consumen un 22% menos que los individuales, según estimaciones de uno de los agentes sociales que han intervenido en la realización de este trabajo: los administradores de fincas, a través de su respectivo Colegio Profesional

En este sentido, se realizó una encuesta a un total de 100 administradores de fincas, 33 por zona climática, que informaron sobre consumos energéticos por tipo de fuente energética, gastos asociados a los mismos, superficie climatizada y servicio común para un total de 3.656 viviendas con instalaciones comunes de calefacción y/o agua caliente sanitaria.

La información derivada de esta encuesta en cuanto a facturación energética y consumos asociales a los servicios térmicos comunes en comunidades y mancomunidades de propietarios se utilizó como elemento de comparación y ajuste de las encuestas telefónicas y presenciales cuando el entrevistado declaró tener consumos de calefacción y/o agua caliente sanitaria en régimen de comunidad.

Por tipos de vivienda, el consumo energético se concentra en las viviendas en bloque, frente a las unifamiliares, lo que responde al mayor tamaño del parque de viviendas en bloque. No en vano, el 85% de la población vive en inmuebles en régimen de propiedad horizontal. En conjunto las viviendas en bloque explican el 53% del consumo del sector, frente al 46% que representa el consumo asociado a las viviendas unifamiliares.

Sin embargo, si consideramos el consumo medio por hogar, en unidades energéticas por inmueble y por tipos de servicio y/uso se aprecia que los consumos de las viviendas unifamiliares superan claramente los de las viviendas en bloque o pisos, sobre todo en lo relativo a consumos asociados a la calefacción se refiere. El consumo total de una vivienda unifamiliar duplica al de la vivienda en bloque, siendo el consumo de calefacción cuatro veces superior.

El consumo medio de las viviendas en bloque es de 7.859 kWh al año, inferior en un 25% al consumo de la vivienda media nacional. En relación a las estructura del consumo por usos predomina la calefacción aunque su representatividad es menor a correspondiente a la media nacional. En orden de importancia, le siguen los electrodomésticos y el agua caliente sanitaria.

La cobertura a la demanda en las viviendas en bloque, se realiza preferentemente con electricidad y gas natural, con una aportación insignificante de energías renovables.

Por otro lado, el servicio de ACS está presente en la práctica mayoría de todos los hogares, con predominio del tipo de sistemas individuales frente a los sistemas colectivos, no existiendo, por lo general, multiequipamiento. El equipo más utilizado es la caldera individual, especialmente en la zona Atlántica Norte, siendo la antigüedad media de los equipamientos de 7 años.

Las fuentes energéticas más utilizadas son el gas natural (40%), el butano (26%) y la electricidad (22%), variando el orden de importancia según el tipo de zona climática y el tipo de vivienda.

Otros datos de interés

Encuestas realizadas (telefónicas y presenciales): 9.425

Gasto medio anual por hogar: 990€

Servicios centralizados de calefacción y ACS del conjunto de las zonas climáticas del Atlántico Norte y Continental presentan un consumo energético inferior en un 21,5% al de servicios individuales homólogos.

El 11,2% de los hogares (1.918.765) dispone de algún tipo de energía renovable:

Viviendas unifamiliares: 22%

Pisos:  6%

Fuente: IDAE