Passivhaus para conseguir edificios de consumo de energía casi nula
Esta mañana he asistido al Congreso de Edificios de Energía Casi Nula, un foro de reflexión que en su primera edición ha analizado las consecuencias que tendrá para el sector inmobiliario la adopción de la Directiva 2020/31/UE relativa a la eficiencia energética de los edificios. Y es que a partir de 2020 todos los edificios nuevos deberán ser de consumo de energía casi nulo.
Una de las comunicaciones que mejor han resumido la necesidad de adoptar medidas energéticas tendentes a la consecución de este objetivo es la que ha tenido por objeto el estudio del Estándar Passivhaus para la mejora de una vivienda existente, una ponencia a cargo del arquitecto Carlos M. Davó Jiménez.
Si acudimos a la definición que nos da la Wikipedia de Passivhaus vemos que únicamente lo describe como la acción de levantar construcciones que cuenten con gran aislamiento térmico, un riguroso control de infiltraciones, y una máxima calidad del aire interior, además de aprovechar la energía del sol para una mejor climatización, reduciendo el consumo energético del orden del 70% (sobre las construcciones convencionales). Pero es mucho más.
El representante de la Universidad de Huelva-Ecoholística Carlos M. Dalvó ha desgranado la viabilidad técnica y económica del estándar Passivhaus para una vivienda unifamiliar pareada construida en Granada en 2000, de más de 180 metros cuadrados distribuidos en tres plantas y altos costes energéticos.
Tomando el supuesto de levantar la casa como nueva planta, el arquitecto ha analizado el sobrecoste del estándar Passivhaus, diferente para todos los países europeos en función de su clima. Por ejemplo, en el caso de Granada, el incremento en el coste llega al 3,35%, unos 24 euros/metro cuadrado. En este caso en concreto, y con los datos de la Sociedad de Tasación del año 2011, para las capitales de provincia de 2.419 euros por metro cuadrado, supondría un coste total de la vivienda de 435.420 euros. Según el ponente, hacerla Passivhaus (mejora en aislamientos, carpinterías, protectores solares, diseños para la ventilación natural, recuperador de calor de altas prestaciones, eliminación de puentes térmicos, etc.), tendría un sobrecoste de 14.500 euros.
Pese al incremento económico, el estudio arroja que a partir del octavo año y sobre todo transcurridos los diez primeros, los costes acumulados (costes de construcción más costes energéticos) de la vivienda levantada bajo esta medida energética son ya más bajos que la construida con el estándar convencional.
En España, solo dos viviendas se han construido siguiendo el estándar Passivhaus, una solución con enorme potencial, que requiere de personal cualificado y formado en la materia dando pie a nuevas oportunidades de empleo en el sector de la construcción. La viabilidad económica también es evidente, pero sobre todo el desarrollo sostenible que se obtiene en su conjunto. Y es ahí donde la pobreza energética tiene la batalla ganada.








Mi nombre es Juanjo Bueno y nací en Madrid en 1979. Estoy licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense y desde 2004 soy el responsable de comunicación del
