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Interfaces de usuario (III)

  • 9 febrero, 2010
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Desde hace algún tiempo, un poco antes de que los móviles y reproductores de música se equiparan con pantallas táctiles, ya se usaban en numerosos proyectos de domótica para ofrecerle al usuario una gestión más sencilla y eficaz de las instalaciones de su vivienda o edificio.

¿Por qué usar una pantalla táctil? Podríamos hablar de tres principales motivos:

  1. Facilitan un uso intuitivo y sencillo de toda la vivienda, bien mediante menús gráficos o mediante la navegación por planos de la vivienda y las habitaciones, el uso de iconos y la configuración a medida.
  2. Control multifunción: desde la pantalla podemos controlar tanto la iluminación como el aire acondicionado/calefacción, las persianas y la seguridad entre otras funciones. Esto tiene la gran ventaja de que familiarizándonos con la pantalla somos capaces de tener a nuestra disposición todas las instalaciones de la vivienda de forma sencilla.
  3. Funciones avanzadas, como por ejemplo, programaciones horarias, simulación de presencia, acceso remoto, creación y modificación de escenas, control de audiovisuales o gestión remota de la vivienda (por SMS, Internet o teléfono) entre otras.

Dependiendo del uso principal que le demos, pueden estar fijas en pared o bien ser inalámbricas. Las inalámbricas suelen ser más pequeñas para permitir usarlas cómodamente desde el sofá y además son capaces también de controlar la tele, el home cinema, o el sintonizador de satélite/cable/TDT, etc.

Hoy en día hay un amplio abanico de pantallas táctiles con diferentes tamaños, prestaciones, diseños y acabados y que además cubren toda la gama de precios, desde los 200€ (aquí puede verse una simulación del uso y diseño de ésta) hasta varios miles (demo de otra instalación), en función de las necesidades del usuario.

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