Recientemente he leído unos datos que me han dejado bastante impactado. En España, la población activa comprendida entre los 16 y los 29 años es de 4.639.200 trabajadores, de los cuales sólo 185.300 son autónomos, lo que supone una tasa del 4% de jóvenes emprendedores. En la Unión Europea, el mismo índice alcanza el 5,5% de emprendedores, según un informe realizado por ATA (Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos) a partir de datos de Eurostat.
Italia (11,4%), República Checa (9,9%), Grecia (9,5%), Rumanía (9,4%), Polonia (7,6%), Bélgica (6,2%), Reino Unido (5,5%), Holanda (5,3%) o Portugal (5,2%) son algunos de los países de la Unión Europea que nos superan.
Curiosamente los países que mejor lo están haciendo frente a la crisis actual son aquellos que menor índice de trabajadores autónomos tienen. Así, Francia y Alemania, con tasas del 3,6% y del 3,3%, respectivamente, se sitúan por debajo del caso español. Dinamarca, con un 1,6%, es el país europeo con menos jóvenes autónomos.
Este hecho nos deja ante la duda de si la creacion de puestos de trabajo debe venir por la vía del apoyo al emprendedor o por fortalecer nuestro tejido empresarial actual. Personalmente, creo que es una combinación de ambos aspectos aunque, en un país como el nuestro, donde el tejido empresarial está compuesto por un porcentaje muy elevado de medianas y pequeñas empresas, así como autónomos, es obvio que hay que fomentar la vía emprendedora.