Actualidad inmobiliaria
Las comisiones hipotecarias: ¿cuáles son las más comunes?
Los gastos añadidos en la contratación de la hipoteca no se pueden dejar pasar. Si sólo te fijas en el tipo de interés, el diferencial, el plazo, y el importe total del préstamo, no recogerás la suficiente información para calcular el coste total de la hipoteca. Las vinculaciones que exige la entidad financiera son esenciales para deducir cuánto te va a suponer el precio total del préstamo hipotecario.
Entre las obligaciones que elevan su precio, casi siempre encontraremos las más comunes, que son:
- La comisión de apertura. Es el coste añadido que te cobra el banco o caja por los gastos de gestión, administración y registro del cliente, tan sólo por el hecho de formalizar el crédito. Normalmente, se suele calcular a partir del 1% del total.
- La comisión de amortización, que se cobra cuando el cliente decide liquidar sus pagos antes de lo previsto. Ésta puede ser parcial, esto es, adelantar el pago de una parte del préstamo, o bien total, (también llamada comisión de cancelación), que se refiere a saldar la deuda con el banco o caja totalmente. En esta operación, la entidad financiera pierde los beneficios que se ingresaría con el cobro de los futuros intereses, por eso, suele costar un porcentaje de la cantidad cancelada. En las hipotecas de tipo fijo, esta comisión suele ser mayor.
- Asimismo, también encontramos otras comisiones que también suelen aparecer, como la de estudio, que suelen ser el precio por la evaluación previa que realiza la entidad al cliente para comprobar si es solvente para pagar el préstamo.
Lo más inteligente es calcular el TAE, esto es, la Tasa Anual Equivalente, que incluye el gasto que suponen las comisiones. De este modo, te harás una idea clara de cuál es realmente el importe total que te exige el crédito.
En los últimos años, la competencia en el mercado hipotecario se ha vuelto cada vez más feroz. Las diferentes entidades bancarias y cajas han expuesto sus ofertas para obtener más clientes, e incluso, rivalizan por los que tienen un perfil más seguro y solvente. Por eso, la moda de cambiarse de banco (subrogación) o renegociar las condiciones de la hipoteca (novación) bajo la amenaza de cambio ha empezado a practicarse más y suponer un problema para las entidades.
Por este motivo, muchas entidades han empezado a cobrar:
- La comisión de subrogación, esto es, hacer pagar un porcentaje al cliente en el caso en que decida cambiar el pago de su hipoteca a otra entidad financiera, la cual no puede superar por ley el 1% del coste total del crédito.
- La comisión por novación, es decir, por renegociar las condiciones de pago de la hipoteca, por ejemplo, si el hipotecado quiere reducir la cuota mensual o ampliar el plazo de amortización, el banco puede cobrar una cantidad por la modificación de las clásulas del contrato.
Muchas hipotecas están utilizando como estrategia comercial, la eliminación de cualquier comisión, aunque siempre es bueno que mires la letra pequeña antes de embarcarte en uno de los pagos más importantes de tu vida. Tu mejor arma es informarte a fondo de todo.
El equipo de redacción de

Muy buen artículo. Solo añadir que (1) existen hipotecas sin comisiones y (2) las comisiones son un punto bastante negociable, siempre y cuando la hipoteca que nos está ofreciendo el banco no sea ya muy competitiva (interés bajo, sin productos vinculados…) porque de algún lado necesita sacar rendimiento. En cualquier caso, ¡no perdemos nada por intentarlo!