Hipoteca Connecta Unnim

Están surgiendo nuevas formas para ahorrarte dinero en la contratación de la hipoteca. Un ejemplo es la Hipoteca Connecta de la caja catalana Unnim. Este préstamo se caracteriza permite comprar la vivienda subrogándote a la hipoteca del promotor. De esta forma, te ahorras los gastos que supone la constitución de una hipoteca. No obstante, hay que puntualizar que este tipo de financiación diferente solo se ofrecerá si el cliente compra una de las ofertadas en el portal inmobiliario del propio banco.

La financiación que concede la entidad es de hasta un 100% sobre el valor total del precio de compra de la vivienda.
El plazo máximo de amortización es de 40 años, aunque las condiciones permiten tomarse un periodo de carencia de capital en los primeros 36 meses del año, es decir, que durante este periodo podrás pagar una cuota reducida si tiense problemas para afrontar los pagos.

¿Ampliar la hipoteca o rehipotecar?

Cuando se pasa por problemas económicos, los hipotecados se plantean varias fórmulas para poder hacer frente a los pagos. Existen muchas opciones y hay dos que se nos pueden plantear sin saber cuál es la que más nos conviene: ¿ampliar el préstamo o rehipotecarlo? Mediante los dos métodos se obtiene más dinero del banco para poder seguir pagando la hipoteca y solo se paga una sola cuota.

Ampliar la hipoteca

Cuando ampliamos la hipoteca, aumentamos el importe mediante una novación, -en la que se modifica el contrato original ante notario-, y se mantiene la misma hipoteca sin que haya cancelación. Esta operación conlleva una comisión por modificación de condiciones, gastos de notaría, gestoría y registro, el Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados (IAJD) y una tasación para actualizar el valor de la vivienda.

Muchas personas intentan pedir una ampliación de capital para adquirir un coche, hacer reformas o montar un negocio, pero no hay que confundirlo con un préstamo personal, porque cn la financiación por compra de vivienda se acuerda una garantía hipotecaria y el tipo de interés es más bajo.

Bankinter estrena la primera hipoteca con dación en pago

La dación en pago es posible. Bankinter acaba de estrenar una nueva hipoteca llamada ‘Hipoteca sin más’ que admite por primera vez de forma explícita saldar la deuda hipotecaria con el banco en caso de impago “exclusivamente” con la vivienda hipotecada, esto es, la fórmula que se conoce como dación en pago.

Las condiciones principales que se exigen para contratar el préstamo no son demasiado exigentes. Se concede una financiación del 80% del valor de tasación por la compra de la vivienda que será la residencia habitual. El plazo máximo de la hipoteca es de 40 años y la edad límite para contratarla son 35. La entidad exige un importe mínimo de 30.000 euros y uno máximo de 600.000.

En cuanto al tipo de interés, se ha establecido un tipo fijo al 4% durante el primero año y se utiliza como referente el Euríbor más un diferencial personalizado para el resto del periodo. Las comisiones requeridas son un 0,5% de apertura y un 0,5% por amortización total o subrogación del préstamo a otro banco durante los primeros cinco años, que se convertirá en un 0,25% por para el resto del plazo. Además, suprimen la comisión parcial (0%).

Contratar una segunda hipoteca

Normalmente, la mayor parte de los préstamos hipotecarios conceden una financiación del 80% del valor de tasación del inmueble que se quiere adquirir. Aunque con la crisis económica actual, ahora están emergiendo las hipotecas financiadas al 100%, lo más normal es que ese 20% del coste de la vivienda, se exija como entrada y también como garantía de solvencia antes de que el banco conceda el crédito al cliente.

No obstante, en muchos casos los usuarios no tienen el dinero ahorrado suficiente para pagar esa entrada y es en estas situaciones cuando piden una segunda hipoteca. La segunda hipoteca se suele formalizar por un bien ya hipotecado anteriormente, sin importar que la casa se haya pagado en su totalidad o no.

Las peculiaridades que caracterizan a este préstamo es que la deuda suele ser una cantidad mucho más reducida, los intereses más altos, el plazo de amortización mucho más corto (de 5 a 8 años) y se suelen exigir avales. Usualmente, se ha utilizado para pagar un 20% de entrada de una segunda residencia y la primera vivienda que ha sido hipotecada sirve como garantía para este segundo préstamo.