Actualidad inmobiliaria
Hipoteca a la piedra: la casa comprada por financiación
La falta de recursos financieros puede agudizar las ideas para obtener liquidez de activos inmobiliarios. La idea es hipotecar una vivienda ya pagada y comprada y utilizarla como garantía para obtener un préstamo hipotecario, o lo que es lo mismo, liquidez. Suele tener un tipo de interés más alto (que ronda el 10%) que en las hipotecas habituales, aunque es inferior al que supondría la contratación de un préstamo personal.
Otra opción es dar la casa como garantía en una hipoteca ya abierta. Añadir una vivienda libre de cargas como garantía permitiría, además, que el banco diera un préstamo aún mayor a una hipoteca ya existente. No obstante, esta operación solo merece la pena si el importe de la hipoteca nueva es de 50.000 euros, ya que los gastos de constitución de este préstamos (notaría, registro, IVA, etc.) serían más elevados que lo que supone constituir un préstamo personal, aunque los tipos de interés siempre serán más altos que los del crédito personal.
En épocas de bonanza económica, las personas lo hacían para poder comprarse un coche, pagarse una operación de estética o realizar obras en casa. No obstante, actualmente debido a las dificultades económicas, tanto de los bancos para conseguir créditos como de los particulares para pagarlos, la cesión de estos créditos no son muy habituales.
Simplemente, esta medida puede suponer un último recurso para cuando se necesite una inyección urgente de financiación y no se tiene otra opción. No obstante, desde pisos.com recomendamos que siempre exista un ejercicio de asesoramiento previo y estudio del caso particular.
El equipo de redacción de
