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Cómo evitar que crezcan los riesgos en la construcción

  • 13 ene 2012
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Fernando Fernández Muñoz, director técnico de March Unipsa Fernando Fernández Muñoz, director técnico de March Unipsa

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La valoración correcta de los riesgos a los que está sometida la construcción de viviendas es una necesidad prioritaria para las empresas constructoras, sobre todo, teniendo en cuenta lo competitivo que es este mercado. Si no realizan una evaluación adecuada, las empresas podrían encontrarse con importantes pérdidas en su cuenta de resultados.

Un riesgo no asegurado puede significar tener que hacer frente económicamente, de forma directa e inmediata, a los problemas imprevisibles a que siempre está expuesta una construcción. Éstos puede ser difícilmente evaluables para el constructor, tanto en su magnitud, frecuencia, e intensidad, como en el tiempo.

Los riesgos en la construcción de viviendas vienen de diversos ámbitos. Pueden ser intrínsecos a la actividad, tales como errores de diseño o proyecto, materiales defectuosos y mano de obra no especializada, o ser riesgos fuerza mayor o procedentes de la naturaleza, como lluvias intensas, inundaciones, avenidas, terremotos, etc. Aunque lo anterior es bastante representativo de la cantidad de riesgos que pueden entrar en juego, no es lo único. Se pueden dar situaciones más convencionales, como incendios, robos, explosiones, actos vandálicos, daños causados a terceros –que deben ser indemnizados de acuerdo al Art 1902 y siguientes del Código Civil– y, por supuesto, riesgos de mantenimiento o garantía de obra después de la entrega.

Para poder sobrellevar estos riesgos, lo recomendable es transferirlos a una compañía aseguradora que nos respalde en caso de cualquier incidente. De esta manera, un coste variable e incierto para la compañía constructora se convierte en un coste fijo, conocido, evaluable y mucho menor. Esta transferencia debe hacerse a través de un seguro de Todo Riesgo de Construcción, que de cobertura a los daños propios que pueda sufrir la obra, y un seguro de responsabilidad civil, que cubra los daños que puedan sufrir terceros ajenos a la actividad y que puedan resultar perjudicados por el desarrollo de los trabajos. Son necesarios también otros seguros obligatorios por ley, tales como seguros de accidentes laborales, circulación, y los obligados por los convenios colectivos, que están adscritos a la propia actividad empresarial.

Los productos o pólizas de seguros de compañías aseguradoras son muchos y variados. Por tanto, es fundamental distinguir la calidad de la cantidad, eligiendo “a medida” el producto que necesita el constructor en cada momento, en función de las características técnicas de la obra a ejecutar. Además, el precio o prima de seguro difiere de forma importante entre aseguradoras en función de su especialización y de los resultados que éste sector obtenga a nivel global. Por ello, en el desarrollo de este programa de seguros es clave contar con el respaldo de un corredor de seguros especializado, que recomiende en cada momento las pólizas a contratar. De esta manera, el constructor podrá ejecutar su obra con la tranquilidad de tener cubierta cualquier contingencia imprevista que pueda sufrir durante el desarrollo de los trabajos.

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