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¿Cuándo podremos vivir en viviendas realmente sostenibles?

  • 23 nov 2011
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Javier Méndez, Director del Gabinete Técnico del Colegio de Aparejadores de Madrid. Javier Méndez, Director del Gabinete Técnico del Colegio de Aparejadores de Madrid.

Llevamos mucho tiempo oyendo hablar de casas bioclimáticas, eficientes energéticamente, adaptadas al entorno, autosuficientes… Conceptos que caminan hacia una misma meta, que en construcción llamamos “viviendas de consumo casi cero”. Aquellas que, tanto desde su proceso de fabricación como durante su vida útil, incorporan sistemas orientados a reducir al mínimo el consumo energético, y además, generar y aprovechar su propia energía. El resultado es un impacto medioambiental prácticamente nulo. En otras palabras, la vivienda sostenible llevada a su máxima expresión. ¿Realidad o ficción?

Hace 20 años, la sostenibilidad no era determinante en la edificación. La factura eléctrica era lo último en lo que pensábamos antes de comprar una casa, y menos aún el impacto ecológico de su construcción. De un tiempo a esta parte, la conciencia medioambiental ha ido ganando terreno en cada una de las facetas del consumo.

A medida que ha ido creciendo el interés por la sostenibilidad, también se ha ido desarrollando nueva tecnología que ha mejorado de forma exponencial la relación de los edificios con su entorno. Es habitual que las nuevas promociones hagan alarde de su compromiso en este sentido, porque esta sensibilidad ha dejado de ser una moda pasajera para convertirse en un argumento más de los que pueden decidir una compra. Se ha demostrado que la introducción de sistemas de eficiencia energética en edificios ya construidos permite reducir entre un 30 y un 70% el consumo global de energía de un edificio, con el consiguiente ahorro económico para las familias. Por ejemplo, a través de materiales que mejoran el aislamiento térmico, fachadas ventiladas, placas solares.

De hecho, las Administraciones Públicas premian con importantes subvenciones cada actuación orientada a mejorar la eficiencia energética de una vivienda. Ésta será una de las claves para alcanzar el objetivo establecido por el llamado plan 20/20/20, un proyecto europeo para reducir nuestra demanda energética en los próximos años.

Desde enero, en el Colegio de Aparejadores de Madrid estamos trabajando en esta línea. Se trata de fomentar la sostenibilidad a través de diversas iniciativas, como una asesoría gratuita en la que los ciudadanos pueden informarse de las subvenciones disponibles para realizar reformas en su hogar, y cómo solicitarlas. Si bien estas reformas aún no alcanzan el consumo casi cero, es cierto que cada vez estamos más cerca de lograrlo. Ya se han desarrollado proyectos que demuestran que la autosuficiencia energética de viviendas unifamiliares no es una utopía. La clave está en concebir la sostenibilidad desde el propio diseño de la vivienda e integrarla en el entorno.

Cuando se estudian las condiciones medioambientales y se aplica una combinación de sistemas adaptados, la optimización de la energía se multiplica. En esencia, son planteamientos sencillos aunque tenidos en cuenta desde un punto de vista global, como seleccionar estratégicamente la orientación respecto al sol, ubicar las ventanas facilitando la ventilación cruzada, elegir su anchura según la entrada de los rayos solares, incorporar energías renovables.

Al ritmo al que ha avanzado la tecnología, no es descabellado pensar que a corto plazo, las nuevas viviendas que se construyan desde cero serán autosuficientes energéticamente. Para que este concepto se generalice y ofrezca verdaderos resultados, será necesario ir renovando poco a poco nuestro parque inmobiliario, una necesidad cada vez más obvia en muchos de los cascos históricos de nuestras ciudades. Se trata de un proceso largo y lento, que nos lanza el reto de mantener viva la conciencia medioambiental para evitar quedarnos a medias. Los ciudadanos tienen que seguir exigiendo viviendas más sostenibles, al mismo tiempo que los profesionales debemos estar a la altura de las circunstancias.

Desde el Colegio de Aparejadores de Madrid nos hemos propuesto abanderar este cambio y queremos que el aparejador se consolide como una de las figuras mejor preparadas en la promoción de la vivienda sostenible. Después de todo, las viviendas hablan de nosotros, de nuestra cultura, de nuestra tecnología y de nuestra interacción con el medio ambiente. Habrá que empezar por cambiar viejos hábitos y reforzar nuestro compromiso con el entorno para que en un futuro cercano, mirar a nuestras ciudades signifique mirar a una sociedad más sostenible. Un paso más en el desarrollo humano.

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