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Si un banco quiebra, ¿qué pasa con sus hipotecas?

  • 27 ago 2012
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Pau A. Monserrat Valentí, director editorial del comparador de bancos iAhorro.com. Pau A. Monserrat Valentí, director editorial del comparador de bancos iAhorro.com.

Algunas de las dudas de los clientes de bancos y cajas en la actualidad versan sobre el efecto de una nacionalización, venta o liquidación de la entidad financiera, en los productos que tienen contratados. Hay una paradoja en cuanto al diferente trato jurídico de los productos de ahorro y los de financiación, siendo en ocasiones los efectos sobre el cliente diametralmente opuestos, además de perjudiciales para sus intereses.

Si se liquida una entidad financiera, el ahorrador puede perder parte o todo su dinero, según el producto que tenga. Los fondos de inversión y de pensiones son los que menos peligro correrían (no forman parte del concurso de acreedores), seguidos de los depósitos y cuentas (garantizados hasta 100.000 euros). Sin embargo los obligacionistas, tenedores de participaciones preferentes o accionistas sí perderían dinero, el total en muchos casos.

¿Qué pasaría si una entidad financiera tiene problemas y lo que tenemos contratado es un préstamo hipotecario? Cuando hablamos de hipotecas, en realidad nos referimos a dos conceptos distintos:

  • El préstamo hipotecario, que es la deuda que mantenemos con el banco, que nos ha dejado un dinero prestado que hay que devolver mes a mes pagando los correspondientes intereses. El bien inmueble que ponemos en garantía no limita nuestra responsabilidad personal, ya que en España la dación en pago no opera de forma automática. Por tanto, de la deuda con el banco respondemos con todo nuestro patrimonio e ingresos presentes y futuros, no sólo con el inmueble.
  • La hipoteca es un derecho real de garantía, que grava un bien inmueble para más seguridad de la entidad financiera que nos prestó el dinero. La hipoteca garantiza que cumplamos con nuestra obligación principal: devolver el préstamo hipotecario.

Esta breve explicación jurídica tiene interés en cuanto a que influye en las consecuencias de una liquidación del banco. En un préstamo hipotecario hay un obligado a devolverlo, el deudor (el cliente) y una parte que ha dejado el dinero y lo tiene que recibir con intereses cada mes, el acreedor-banco. La deuda, desafortunadamente para el hipotecado, no se extingue con el concurso de acreedores, ni por la nacionalización de una entidad ni tampoco si el Banco de España la interviene y la vende después (por ejemplo el caso del Banco CAM al Banco Sabadell).

Veamos el efecto en los hipotecados de cada caso en concreto:

Si venden la entidad financiera en subasta

El caso del Banco CAM ejemplifica de forma casi kafkiana la diferente situación de algunos ahorradores y de los deudores de un banco o caja. Los clientes que compraron cuotas participativas de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, que no se vendió al Banco Sabadell (se quedó en subasta sólo el Banco CAM, no la Caja), se han dado cuenta de forma dramática de lo que contrataron: una especie de acciones de caja sin derecho a voto. La caja se liquida, las acciones valen 0 y los ahorradores se quedan sin su dinero.

Sin embargo los titulares de préstamos hipotecarios, cuyo acreedor pasó a ser el Banco CAM, siguen con la deuda. El acreedor es Banco CAM, que pasaría a ser el Banco Sabadell si en algún momento absorbe la sociedad adquirida. En todo caso, para el cliente no hay consecuencias.

Si se nacionaliza una entidad

Los efectos para determinados ahorradores son nefastos; sino que se lo digan a los propietarios de participaciones preferentes de Bankia, por ejemplo. O a sus accionistas.
En cambio los préstamos hipotecarios no se tocan. La deuda sigue vigente, el acreedor sigue siendo la entidad nacionalizada, que ahora pertenece al Estado.

Si se liquida un banco o caja

El caso más crítico que puede vivir el sistema financiero es que se acabe cerrando una entidad financiera. Lo que hace unos meses era imposible, hoy es plausible dadas las señales que está dando la Comisión Europea, en referencia a que se pueden tener que liquidar entidades nacionalizadas no sistémicas. El proceso básicamente sería el que se sigue para liquidar una empresa no viable: se presenta un concurso de acreedores; el Juez nombra unos administradores concursales que presentan un informe.

Si este informe determina que la entidad no es viable, el Juez inicia la fase de liquidación. Se venden los activos del banco (pisos adjudicados y préstamos, entre otros) y se liquidan sus deudas, con una prelación de crédito según el tipo de acreedor. Cobran primero los acreedores privilegiados (empleados, administraciones públicas y los que tienen garantías reales), después los acreedores ordinarios (titulares de cuentas y depósitos, obligacionistas, etc) y finalmente los subordinados y los propietarios (accionistas).

Los préstamos hipotecarios son un activo para el banco que se liquida. Lo qué significa que se “venderá” a otra entidad el crédito. El cliente pasará a deberle el dinero a otro, que ha comprado su deuda al banco liquidado. Las condiciones del préstamo no cambian, sólo el acreedor. Lo que cambiaría sería nuestra relación con el banco o entidad que haya comprado el crédito. Esto nos podría influir si en un futuro tenemos problemas puntuales de pago y la nueva entidad no renegocia ni nos da facilidades, por ejemplo. Pero a afectos de plazo, comisiones y tipo de interés, nada cambia.

Lamentablemente el hipotecado nunca gana. Se venda, nacionalice o liquide el banco, el préstamo hipotecario sigue vigente.

Comentarios Realizar comentario
  1. cipry luque dice:

    Hola,tengo una hipoteca con CAM y siempre consulto mi duda.
    Por Cam online y de un día a otro me sale saldo 0 euros, cuando tenía una deuda por impago de dicha hipoteca.
    Saludos.

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